En esta epidemia la muerte se vive de una forma distinta, surge como una situación en donde, no es posible la despedida, quedan imposibilitadas algunas expresiones de cercanía habituales, ideas de culpa, la falta de muestras físicas de apoyo, etc. Este aislamiento tan brutal deja a muchas personas de pronto alejadas e imposibilitadas del encuentro con sus familiares y amistades, como ocurre en muchísimas casos que quedan aisladas en su domicilio, o ingresadas en hospitales, residencias, cárceles, etc. Entre estas personas hay niñas, niños y jóvenes que pasan a tener síntomas equiparables a los que acontecen en un duelo.

En este contexto, la escuela es un refugio, en donde estudiantes en distintas etapas de su trayectoria escolar, desde los años preescolares hasta la adolescencia, buscaran en sus educadoras, profesores/as y compañeros/as el alivio ante este proceso tan doloroso e inevitable. Es por esta razón, que es necesario contar con pautas orientadoras ante las situaciones de duelo por fallecimientos que produce este virus, o por otras enfermedades con final letal durante estos meses.

La pérdida de un ser querido es una circunstancia muy dolorosa, que necesita de un tiempo y de afrontamiento para integrar y aceptarla. Y a eso es lo que llamamos “proceso del duelo”. Pero disponemos de poco tiempo y los duelos serán muy diferentes a otras épocas, en las que suelen ser de evolución larga, casi un año o más, cuando la persona empieza a revivir ante los acontecimientos de su vida cotidiana. Además, los acontecimientos de los momentos previos a la muerte y los inmediatamente posteriores condicionan el desarrollo del proceso de duelo, con características que lo hacen diferente en tiempos de pandemia.

Existen unos principios generales de como trabajar la contención con el niño/a en proceso de duelo:

  • Proporcionar seguridad emocional: descartar la culpa, promover la confianza, favorecer la manifestación normalizada de los sentimientos e impulsar la normalización lo antes posible.
  • Evitar decir frases hechas y vacías, respetar el pensamiento mágico del niño y no emplear nunca la figura perdida como recurso de chantaje o presión ante la aparición de conductas disruptivas en el aula.
  • Ser flexible. En estas situaciones, la capacidad de atención menguará y aumentarán las distracciones y las dificultades para realizar las tareas. Es importante conceder al niño que acaba de sufrir la pérdida, más tiempo y más facilidades.
  • Proporcionar momentos de descanso. Los niños que han sufrido una pérdida se sentirán observados por el profesores y los compañeros/as, esto puede provocar agobio e intranquilidad. Por ello es importante que los padres hablen con el profesor/a para que le conceda al alumno/a salidas del aula.

Cómo apoyar el Duelo en las distintas etapa de la vida escolar: lo primero es comprender

Etapa: entre los 3 y los 7 años:

Comprender que el niño/a, en esta fase entiende la muerte como algo reversible, temporal e impersonal. Cuando les sucede primero sienten la ausencia de la persona querida y después abandono y desprotección, lo que les genera sentimientos de dolor y ansiedad.

Las emociones más frecuentes en esta etapa son: sentimientos de abandono, miedo, incomprensión, rechazo, tristeza, culpabilidad, ansiedad por separación, rabia, enfado…esto pueden generar en distintas manifestaciones como trastornos en alimentación, enuresis, retroceso en el desarrollo evolutivo, pesadillas frecuentes, y desinterés por nuevas actividades.

Etapa: entre los 7 años y los 12 años:

A partir de los 6 o 7 años, comienzan a entender el concepto de muerte, pero les cuesta entender que ellos/as pueden perder a una persona querida, concepto que pasen a comprender a partir de los 8 o 9 años cuando superan el concepto de reversibilidad.

La culpabilidad es un rasgo muy común que se da en este grupo de edad, así como el rechazo, la rabia y la falta de aceptación por la pérdida; esto deriva en determinadas conductas como: agresividad, violencia, pesadillas nocturnas, falta de concentración, insociabilidad, irritabilidad y muchos sentimientos de culpabilidad hacia si mismo o hacia la persona fallecida por haberse muerto, así como terrores nocturnos.

Etapa de la Adolescencia:

En esta etapa, la pérdida de un ser querido tiene un impacto emocional muy intenso; si bien es probable que algunos adolescentes no muestren sus emociones o se comporten con indiferencia, que no es más que un modo de afrontar la pérdida y rechazar lo ocurrido. Con dicha estrategia lo que están haciendo, es postergar el enfrentarse con la realidad y aplazar el duelo.

En esta fase en la que se vivencian intensamente las culpabilidades, las preguntas y respuestas son necesarias para entender lo ocurrido. En esta fase se hace importante vivir el duelo en familia, respetar el dolor y distinta manera de expresarlo y compartir sentimientos.

Sugerencias de actividades para trabajar el duelo de forma paliativa en el hogar en tiempos de confinamiento, dependiendo de la etapa del niño o niña se recomiendan algunas actividades o consideraciones:

En pre básica:

  • Sugerir a los padres el uso de cuentos adecuados para elaborar la pérdida. Los cuentos pueden representar personajes y situaciones que favorecen las elaboraciones críticas y las conclusiones constructivas.
  • En la web consultar textos como “El emocionario” o “el libro el laberinto del alma”, buscar imágenes como la caja de la calma para niños pequeños, entre otros.
  • Construir con plastilina un “lugar seguro”, al que puedan todos acudir cuando sientan agobio o tristeza.
  • Dibujos de “Buenos deseos” en un espacio de conversación familiar, cada uno puede escribir un deseo para cada miembro del grupo familiar que ayude a sobrellevar este especial momento.

En Primer ciclo:

  • No forzar al niño/a a salir de la tristeza, validar y contribuir a que reconozca sus sentimientos.
  • Emplear actividades (cuentos, películas, dibujos etc.) que ayuden a tratar expresar las emociones surgidas y a ofrecer apoyo al deudo. Favorecer espacios de juegos idealmente de mesa o que impliquen la participación de la familia.
  • Recomendar a la familia que él o la niña pueda realizar llamadas a su red más cercana de amigos, idealmente a su mejor amiga/a.
  • Recomendar a los padres en caso de presentar dificultades vinculadas a duelo patológico, acercarse al colegio, para solicitar al profesor/a jefe la posibilidad de solicitar medidas educativas extraordinarias. De ser necesario organizar plan de apoyo pedagógico. (Instrucciones en pruebas, número de pruebas en el semestre, escala diferenciada etc.)

En segundo ciclo:

  • Luego de tener la entrevista de acogida con los padres, Dar la posibilidad de realizar un encuentro a lo menos, entre el voluntario con él o la adolescente, para evidenciar que se está disponible para él o ella y dar el espacio para hablar de sus sentimientos.
  • No forzar al niño/a a salir de la tristeza. Poner el acento en la validez de los sentimientos.
  • Recomendar a la familia que él o la niña pueda realizar llamadas a su red más cercana de amigos, idealmente a su mejor amiga/a, se ha investigado que el tener conversaciones con su red de apoyo sobre temas cotidianos ayuda a desarrollar conductas resilientes.
  • Recomendar a los padres en caso de presentar dificultades vinculadas a duelo patológico, acercarse al colegio, para solicitar al profesor/a jefe la posibilidad de solicitar medidas educativas extraordinarias. De ser necesario organizar plan de apoyo pedagógico. (Instrucciones en pruebas, número de pruebas en el semestre, escala diferenciada etc.)
  • Recomendar a la familia emplear actividades (libros, películas, dibujos etc.) que ayuden a expresar las emociones surgidas y a ofrecer apoyo al niño/a. favorecer en familia el horario de juego, idealmente juegos en familia bachillerato, dama etc.

En enseñanza media:

  • No forzar al niño/a  a salir de la tristeza.  Poner el acento en la validez de los sentimientos, reforzar la disponibilidad de escucha activa y cariñosa.
  • Recomendar a la familia que él o la niña pueda realizar llamadas a su red más cercana de amigos, idealmente a su mejor amiga/a, se ha investigado que el tener conversaciones con su red de apoyo sobre temas cotidianos ayuda a desarrollar conductas resilientes.
  • Recomendar a los padres en caso de presentar dificultades vinculadas a duelo patológico, acercarse al colegio, para solicitar al profesor/a jefe  la posibilidad de solicitar medidas educativas extraordinarias. De ser necesario organizar plan de apoyo pedagógico. (Instrucciones en pruebas, número de pruebas en el semestre, escala diferenciada etc.)
  • Recomendar a la familia emplear actividades (libros, películas, dibujos etc.) que ayuden a expresar las emociones surgidas y a ofrecer apoyo al niño/a.
  • Reforzar alguna actividad artística, manual o deportiva  que sea del agrado del adolescente.

Material de apoyo 

Textos recomendados para leer dirigidos a padres y educadores de niños en situación de duelo

Título: Como todo lo que nace  Autores: Elisabeth Brami y Tom Schamp  Editorial: Kókinos   Categoría: Cuento ilustrado

Aborda el concepto de evolución y no permanencia de objetos vegetales y animales. básicamente visual, para emplear a partir de los 5-6 años.

Título: Osito y su abuelo.   Autores: Nigel Gray y Vanessa Cabban     Editorial: Timun Mas    Categoría: Cuento ilustrado

Su lectura manifiesta la relación afectiva con una figura significativa (un abuelo), la posterior enfermedad y muerte del mismo. A partir de los 7-8 años.

Título: Regaliz.       Autora: Sylvia van Ommen     Editorial: Kókinos     Categoría: Cuento ilustrado

Este libro trata de mostrar una conversación entre dos amigos, que verbalizan las dudas que les plantea lo que se realiza en el cielo, invita a hablar de la muerte de un modo lúdico. A partir de los 7-8 años.

Material elaborado por Ps. Mg.  educacional Mónica Hetz Fuentes jefa área Educación

Centro OPA

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